9/12/16

Para una mujer de California, el lupus es su vida [9-12-16]

Para una mujer de California, el lupus es su vida

Una década tras el diagnóstico y el trauma, la mujer sigue sintiéndose 'bendita'

Wendy Rodgers recuerda tener un terrible dolor en las articulaciones en el invierno de 1999.
"Me despertaba con rigidez y dolor", comentó Rodgers, que ahora tiene 37 años y vive en Los Ángeles. "Tardaba un buen rato en activarme en las mañanas".

Luego, tras sentirse así varias semanas, experimentó un susto. "Me desperté una mañana y estaba como paralizada", recordó. "No podía ni mover mi cabeza de la almohada. Sentí mucho miedo".

El médico de Rodgers determinó que su presión arterial estaba elevada y comenzó tratamientos para la hipertensión. Pero nada parecía servir para reducir su presión arterial y comenzó a experimentar otros síntomas, como fatiga, pérdida del cabello e inflamación.

"Estaba tan frustrada por no saber qué pasaba que comencé a investigar mis propios síntomas", dijo Rodgers. Encontró un artículo sobre el lupus en un libro sobre salud de la mujer. La descripción del dolor articular que acompaña el lupus le llamó la atención.

"Simplemente, me sonó que por ahí iba la cosa", dijo. "Recordé que fue el primer síntoma".

Fue al médico de familia y pidió una prueba de lupus. Éste la refirió a un reumatólogo, que le hizo todo un panel de pruebas. El resultado fue un diagnóstico de lupus.

En seis meses, estaba en una unidad de cuidados intensivos luchando por su vida.

Un ataque grave de lupus causó "una multitud de síntomas horrendos", comentó Rodgers. Comenzó con un sarpullido en forma de mariposa en su cara tras un fin de semana de sol en Palm Springs. Luego, sus riñones y sistema nervioso se vieron afectados. Sus riñones desarrollaron insuficiencia, y sufrió varias convulsiones tónico-clónicas. También desarrolló dos trastornos de sangre. Y terminó en diálisis.

Rodgers pasó seis meses en el hospital. Tuvo que recibir quimioterapia para obligar al sistema inmunitario a dejar de atacar su organismo. "Cuando salí del hospital, tomaba 24 medicamentos distintos", recordó.

Recuperarse del ataque de lupus le tomó unos tres años. Durante un año y medio, Rodgers recibió tratamientos regulares de diálisis y plasmaferesis, para manejar su insuficiencia renal y trastornos sanguíneos.

"Fue una recuperación muy larga", comentó. "Tuve que aprender a caminar de nuevo".

Luego, tras años de esperar por un donante, recibió un trasplante de riñón en mayor de 2009, y afirma que su salud ha mejorado muchísimo.

"Me está yendo muy bien. Me siento mucho mejor", aseguró. "Si me viera, no sabría todo lo que pasé".

Pero todavía tiene que luchar contra el lupus. Rodger dice que ahora toma tras fármacos inmunosupresores y dos para la presión arterial, pero con frecuencia siente fatiga y otros síntomas. Y tiene que tener mucho cuidado de no exponerse a gérmenes, porque los medicamentos la dejan vulnerable a las infecciones.

"Algunos días no puedo levantarme", contó Rodgers. "Hay que aprender a ir poco a poco. Hay que aprender a descansar. Hay que aprender a dar prioridad a lo importante".

Sin embargo, se siente afortunada de haber sobrevivido al terrible ataque de lupus.

"Siento que solo estar aquí es una bendición", señaló. "Recuerdo preguntarme si estaría viva diez años más. Y aquí estoy".

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